Me lo han dicho muchas veces en todos estos años. Que sentir tanto solo hará que sufra, que no hay que tener expectativas, que lo mejor es no esperar nada.

Y aunque llevo toda mi vida renegando de esos consejos, a veces me siento débil y sucumbo ante esa realidad. Que un día cualquiera llama a tu puerta y te lo recuerda.

Y si bien sigo creyendo que en el fondo no voy a renunciar a ese que siempre fui, por momentos se me acaban las fuerzas y me quiero ausentar de todos y de mi. Quedarme en un costado del camino y ver todo pasar.

Acallar a este corazón que no deja de latir y pasar inadvertido, quedarme con lo que hay, ni siquiera intentarlo.

Hoy no es día de posts positivos, sepan disculpar. Se me quedó atravesada la verdad, aunque esté llena de mentiras.

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