A veces hablo desde el dolor. Otras, desde la rabia. Y hoy, al fin, desde el corazón.
Y es que sentir que te pierdo ya no es lo más grave, lo que más me pone triste es anteponer mi felicidad a la tuya. Alguno me dirá que finalmente me valoro y me pongo por delante, pero lo cierto es que te amo tanto que aunque me desgarre el alma, tengo que dejarte ir. Porque ni vos vas a ser feliz quedándote ni yo reteniéndote. Y aunque me gustaría que lo veas y lo tengas claro, quizás la distancia pueda darte esa visión que hoy te falta o querés evitar ver.

Intenté darte todo lo que te hiciera sentir cálida y bienvenida, y tal vez por un tiempo pude hacerlo. Pero ese tiempo ya no está ni te alcanza. Y si tan sólo fuera eso, quizás habría manera de enmendar las cosas, pero va mucho más allá. Es la rutina que se nos hace imposible revertir, el ya no bailar un día cualquiera sin motivo, el no quedarnos horas charlando de cosas profundas o banalidades. El no mirarnos a los ojos más minutos que los que miramos el celular. El habernos perdido el rastro vos y yo.

Después, es matemática pura. No hay manera de que eso se solucione acá o allá, porque el contexto termina siendo lo de menos. Es sólo decorado. Como venimos decorando los días, los meses y las palabras. Nos perdimos, en algún momento entre allá o acá, no fuimos más dos sino cada uno mirando hacia dentro. Y somos tan idiotas que no supimos reaccionar a tiempo (o no quisimos, quién sabe).

Ahora sólo quedan heridas abiertas, charlas sin terminar, desganas en oferta. Y proyectos que de tan cercanos se deshacen.

La ciudad en tu ausencia seguirá creciendo,
devorando vidas, haciéndolas humo.
Otros cumplirán los planes que trazamos,
que no terminamos, haciéndolos suyos.

Tantas cosas seguirán pasando.
Menos nosotros.

5 comentarios:

Sara dijo...

Nunca hay nada escrito. Solo el tiempo tiene respuestas. Te mando un fuerte abrazo desde el otro lado del océano.

M. Jimena Gómez dijo...

Fuerza, Ale. Un beso grande :)

Noa dijo...

En tu anterior post a ésta entrada creo que definido más y mejor lo que pienso, resumiendo de todo lo que hablas... .

Estoy aquí.

Noa

Valèrie dijo...

Hablar desde el corazón significa que estás vivo, que te permitiste sentir, que te abriste a intentarlo, que te arriesgaste...y aunque ahora sólo veas lo que no pudo ser, algún día tal vez puedas enfocar este momento desde lo que sí fue en un comienzo, y atesorar esos recuerdos sabiendo que forzar algo que ya no es...no sirve de nada, pero que si alguna vez fue "algo", algo importante, algo que te hizo feliz...eso sí valió la pena de ser vivido!. Te mando un fuerte abrazo Ale!

Ale dijo...

¿Por qué no puedo comentar en tu blog? ¿Por qué te volviste tan yo? jajaj, sólo encuentro esta manera de escribirte. Espero que tantos devenires y angustias no formen parte de lo normal, porque vos y yo sabemos que eso no es normal mantenerlo, que lo normal es angustiarse, largarlo y continuar. Ser un devenir pero de tu propio paso.

Y cuando todo eso haya calmado, ahora sí, llenar las sábanas de piel y los labios de tanto besar.

Beso grande miss Valèrie.