Releyendo viejas cosas escritas, fui a dar con el blog de Vale, alguien con quien me crucé en este mundo virtual hace un tiempo ya y que desde entonces se convirtió en alguien en quien reflejarme, quien me entendía, quien no desconocía las cosas que suelo sentir. Alguien a quien quizás no haya que explicarle por qué uno se entristece, por qué se ilusiona, por qué no aceptamos algunas cosas. Y el poder guardar silencio para que te entiendan a uno lo hace sentir bien, o al menos a mí.

Y así fue que volví a releer algo que me escribió hace medio año, y me hizo bien hacerlo. Porque también volví a leer lo que yo le firmé, y es lo que me gusta de cosas como el blog. Poder volver atrás y encontrarte con viejas palabras que no lo son, porque se mantienen en el tiempo. Porque siguen siendo un fiel retrato de nosotros. Y a veces olvidamos ese retrato, olvidamos los sueños que tuvimos, olvidamos cuando teníamos ganas de todo lo demás.



¡Carpe Diem!


¿Hasta cuando esperaré? ¿Cuándo se acabará? ¿Cuándo los fantasmas del pasado me devolverán el único instante que me pertenece?


Las respuestas a esas preguntas solo están en vos. Me encantaría poderte hacerte reaccionar, me encantaría tener la receta exacta o el consejo perfecto para que tu vida deje de pasar frente a tus ojos como si nada.


Yo también estuve tan perdida buscando esas respuestas…yo incluso llegué a resignarme.


Pero aprendí que por más que quisiera que así sea, la solución no existe en un abrir y cerrar de ojos…y deberías dejar de buscar las razones si querés reencontrarte ante la salida…porque las preguntas siempre serán infinitas, incluso perdurarán el día que reacciones y abras los ojos…el día que una enorme sonrisa invada tu rostro y sientas lo maravilloso que es vivir.


Sí…se que en estos momentos quizás pienses que ese día es imposible, quizás creas que ese día solo es un sueño que inventas cada noche para despertar por las mañanas… yo también creí que era imposible…pero ese día llegó…y tan solo espero poder brindarte un rayo de luz que te demuestre que ese momento en tu vida también llegará.


Yo me vi en tus palabras más de una vez como vos te viste en las mías…lloré con tus sentimientos porque se vieron reflejados en los míos. Si eso fue posible…algún día llegará…vos reirás con mis palabras y yo podré reír con las tuyas…y contentarme sabiendo que la felicidad ha vuelto a rozarte el alma.


Ojala yo pudiera decirte cuánto tiempo más debés esperar…cuándo el momento que tanto esperás llegará… para que no solo te abstraigas de la realidad en dos hermosas horas de cine viajando a Elizabethtown, o disfrutando del amor verdadero hasta la muerte con Diario de una Pasión…sino para que también logres abstraerte de la realidad soñando despierto, para que abras y cierres los ojos una y mil veces y compruebes que no se trata de una película…que se trata de tu vida, que el momento de vivir ha llegado.


Y si la destinataria de tus palabras desvía la mirada, que el destello no se consuma por completo, que guardes una luz por más leve que está sea en los rincones de tu alma…que guardes una ínfima parte de tu luz escondida entre nubes de algodón…para que el día en que esa luz renazca…para que el día en que tus palabras sientan el eco de la respuesta de tu destinataria… esa luz pueda volver a brillar intensamente.


¿Me creerías si te digo que esto algún día va a acabar? ¿Me creerías si te digo que el dolor no tiene por qué ser eterno? ¿Me creerías si te digo que si conservas destellos de tus sueños estos alguna vez renacerán? Yo estuve muerta en vida, y renací. Y aprendí que no es imposible volver a sentirme feliz.


Y si…inevitablemente la felicidad viene de manos del amor…y vos sabés perfectamente que la autenticidad de una persona enamorada hace que el amor valga la pena. Porque como vos dijiste: una persona enamorada es auténtica, porque no tiene otra forma de ser, una persona enamorada puede convertir la duda en certeza, abrazando para siempre ese momento de verdad que se presenta como un rayo en medio de la tormenta.


Y nadie podría haberlo escrito mejor…y si sos capaz de sentir de esa manera…en algún lugar, tarde o temprano…ese momento de verdad, de verdad transparente…de verdad absoluta…se presentará como un rayo en el medio de la tormenta, dejándote encandilado sin poder emitir palabra alguna. Nunca dejes de soñar que eso puede ocurrir, nunca dejes de soñar que ese momento llegará. ¿Qué sería de mí si hubiera renunciado a ese sueño?


No me parece errado que a veces decidas abrazarte al dolor y quedarte contemplándolo horas y horas detenidamente… no me parece mal que a veces te amigues con tus lágrimas…que decidas escuchar a Ismael para regresar el tiempo atrás y anhelar algún viejo recuerdo… lo que nunca perdonaría sería que dejes ir a una oportunidad de sentir felicidad cuando esta venga a buscarte, lo que no perdonaría sería saber que por extraviarte demasiado en tu dolor te resignaste a él. ¡Vamos! Juntos dijimos que para conocer la verdadera felicidad también debemos conocer el verdadero sufrimiento…pero por favor…que nada te detenga cuando el otro polo venga a buscarte.


Y si esa felicidad tarda mucho en llegar…refugiáte en los pequeños placeres, en esos hermosos pequeños placeres que tan bien conocemos. Soñá despierto con algún viejo vinilo…mirá una y mil veces tus películas preferidas…cerrá los ojos antes de dormirte con hermosas melodías danzando en tus oídos…te aseguro que no sos el único que se duerme todas las noches escuchando música…y se levanta todas las mañanas aún sintiéndola…yo ya no puedo dormirme sin ella.


Hay infinitos pequeños placeres para disfrutar…y otros tantos infinitos pequeños placeres para descubrir…vos me demostraste cuánto sabés sobre ellos. Brindáles el tiempo necesario para que aunque sea logres sonreír una vez al día. A veces cuesta…pero creo que alargaríamos nuestra vida si al menos podríamos sonreír una vez al día con total transparencia.


27 años no son 90. Y tenés otros tantos años más por delante para seguir equivocándote…pero también tenes otros tantos años más por delante para volver a reencontrarte. Como vos me dijiste la primera vez que llegaste a mí…”espero que puedas reencontrarte”…y si ambos sentíamos lo mismo en ese momento, y yo logré reencontrarme…yo sé que vos también vas a poder lograrlo.


Una vez una columnista de un diario de Chicago llamada Mary Schmich escribió lo siguiente: “No te sientas culpable si no sabes que hacer con tu vida. Las personas más interesantes que he conocido, no sabían a los 22 que hacer con sus vidas. Algunas de las personas más interesantes de 40 años que conozco aún no saben que hacer”… y yo creo que tiene razón…porque vos sos una persona realmente interesante.


Espero que las lágrimas que te hice derramar con mis palabras algún día se conviertan en sonrisas. Espero que vos también puedas superarlo…y no te conozco…y tenés razón…es más auténtico todavía mi deseo de que realmente…puedas superarlo.


¿Cómo pudiste pensar que el hecho de que estés orgulloso de mí no significaría nada? Lograste realmente emocionarme, y es por eso que te estoy escribiendo estas palabras.

Soy yo la que tengo que agradecerte, por leerme, por dejarme leerme en tus palabras, por compartir vos también tu vida en esta pantalla.


Te aseguro Ale…que si yo pude, que si yo hoy estoy sintiendo todo lo que estoy sintiendo, que si esta hermosa sensación de mariposas en el estómago hoy me invade por completo…es simplemente por una única razón: nunca dejé de soñar.


Por favor, nunca dejes de hacerlo.


Nunca dejes de creer que el amor se tomó un tren hacia otra estación…y que ese miedo a enamorarte no te robe oportunidades. Se cuánto cuesta…pero en la vida es necesario arriesgarse. Yo no me sentiría de esta manera si aún permanecería en silencio…


Tus últimas palabras me dejaron maravillada, y me siento aún más feliz sabiendo que aunque sea por unos segundos te hice creer que sí, que podés.


Yo sé que podés.


Gracias Ale, infinitas gracias… realmente deseo desde lo más profundo de mi corazón que vos también puedas sentir la felicidad que yo estoy sintiendo. Porque estoy completamente segura de cuánto, pero cuánto te la merecés.


vaL






Lo leí, lo leí varias veces y todas y cada una me quedé en silencio, porque ya no sé con qué palabras podría agradecerte. Entonces había decidido no decir nada, porque a veces el silencio dice más. Pero vi que me dejaste el link en el fotolog y pensé "tal vez ella no sabe que lo leí" y acá estoy. Porque muchas veces creemos que algo no pasa, que alguien no piensa en nosotros, y quizás estamos completamente equivocados.

Yo mismo me he sorprendido de que alguna que otra persona apareciera preguntando por mí cuando menos me lo esperaba, y quizás te empiezan a contar que venían pensando hace mucho en vos y uno se queda asombrado por las vueltas que dan las cosas en esta vida. Por las cosas que no somos conscientes que suceden a nuestro alrededor.

Así como leí esto leí lo de Ken, y leí una vez más lo del protector solar. Que acá mismo, en este escrito, me lo recordás. Recuerdo que conocí ese escrito por medio de un video en youtube, una mezcla que hicieron con ese discurso. Seguramente lo viste. Y estaba convencido de que era un discurso dado por un profesor universitario en una de esas galas de graduados que suelen hacerse. Pero veo que es una mujer la autora. Cada día se descubre algo nuevo, ¿no?.

Y justamente el texto que me dejás, el extracto de esa charla, es la que más me representa hoy por hoy. Incluso en el fotolog un día puse estas mismas palabras que vos ahora evocás, tratando de confiar en que quizás hay mucha más gente como yo de 27 años y más que todavía no sabe qué hacer con su vida. Y que no por eso todo está perdido, sino que hasta incluso me termina dando más miedo la gente que sabe todo sobre su vida a tan temprana edad.

Creo que el redescubrimiento de uno nos toma la vida, y el día que creemos que ya sabemos todo sobre nosotros, nos estaremos engañando. Y estaremos aceptando que lo que conocemos es todo lo que hay, que no hay nada por descubrir. Y en el fondo me parece que muchas de las personas que creen tener todo resuelto, se están mintiendo y evitando aceptar que no lo tienen. Que quizás vivieron varios años creyendo algo que no era, sin tener el valor ahora de cambiarlo. De volver a empezar.

Por eso, por ese lado, me agarra cierto orgullo cuando me pongo a plantearme cosas de mi vida. Porque significa que todavía creo en ella, creo en algo más y no me resigno. Pasa que al rato se me pasa y eso que me planteo todo el tiempo y que es bueno, lo veo como algo malo. Como una señal de estancamiento de la cual no puedo ni quiero salir. Y todo se mezcla y se confunde y uno termina más perdido de lo que ya estaba.



Sos la segunda persona en esta semana (y desde siempre) que me dice que mi vida no es una película de ficción, sino real. Y que es más intersante que las que se filman en celuloide. Y eso me sorprendió, gratamente me sorprendió. Porque esta otra chica (Paula se llama) y vos se dieron cuenta que en el cine yo veo traducidas no solo historias de mi pasado sino también sueños que me gustaría que me pasaran. Es como si uno quisiera ser partícipe de esa historia que vive frente a la pantalla. Por eso la magia del cine, claro está.

Y me gustó la idea de pensar en que quizás mi vida es otra película que alguien más pueda mirar y querer sentirla propia, en el sentido de sentir y preguntarse cosas que lleven a no aceptar lo que hay y nada más.

Yo creo que en el fondo, muy en el fondo, creo en mí. Porque sino no se explicaría por qué me sigo quejando, me sigue doliendo, me sigue afectando. Significa que todavía hay algo para matar, y que no crucé los brazos. Pero a veces siento que sí, para que te voy a mentir. Que los crucé y me rendí y quiero desaparecer de este mundo.

Pero por suerte aparecen personas, como vos, que me cuentan su historia. Historia de duelos sin resolver, de dolores eternos, de rendiciones, de sueños, de vacíos prolongados, de introspección. Y finalmente de oportunidades. De que nunca te terminaste de rendir, y sobre todo que no te fallaste a vos misma. Lo del anillo, que ahora leí en el último escrito que hiciste (seguro cuando termino de escribir hiciste otro, porque escribís que da calambre! jajajaja) fue realmente una señal de amor propio. De no renunciar a lo que sentís. Porque vos misma sabías que quitarte ese anillo antes no serviría de nada, sino absolutamente todo lo contrario. Yo también tuve un anillo puesto mucho tiempo (aunque era de coco jaja, pero era significativo) y no me lo sacaba porque no me podía sacar de la cabeza a aquella mujer. Y tuve oportunidad de estar con otras mujeres y no lo hice porque seguía sintiendo cosas por aquella mujer, y haber estado con alguien era fallarme a mi, y a lo que ella significaba para mi. Y esas cosas nos hacen ver que en el fondo nos miramos al espejo sin mentiras, aunque cada tanto se nos escape alguna. Y tenemos que estar orgullosos de eso Vale, porque no conozco mucha gente capaz de hacerlo. Y lo que te acabo de contar en el mundo de los hombres es signo de ser "cagón" "homosexual" y todas esas estupideces que le encanta decir al sexo masculino.

Y el verme hoy tan apagado en cierta forma es también ver que no me miento, que no me hago el que está todo bien. Que todavía creo en mi, porque tiene que ser que creo en mí para seguir sufriendo. Es como que en el fondo quiero pasar a través de ese sufrimiento para volver a salir a flote, sin mentiras, sin nada que haya quedado sin resolver.

¿Te dije gracias? Gracias. Por hacerme ver estas cosas, que cada tanto olvido. Pero que las llevo en el fondo de mi corazón, aún cuando haya días donde me niego a escuchar. En el fondo escucho, en el fondo creo. Y me alegra saber que todavía hay algo por matar ahí, adentro mío. Que todavía siento todo a flor de piel. Que todavía vivo.

Gracias por tomarte un tiempo para escribirme algo a mí. Quizás no lo sepas, pero luego de leer lo que leí anoche sobre tu vida, te convertiste en esa persona a la cual ahora miro para saber que es posible. Y yo no sé si tu historia (Dios quiera que sí) seguirá tan mágica como está empezando ahora. Nadie lo sabe. Pero aunque las cosas salgan mal seguirás siendo el ejemplo de que se puede volver a confiar. Porque el mayor logro de todo esto no es el resultado, sino el puntapié que diste. El decir "ahora me toca a mi". Y ahora te toca a vos. Y quizás algún día a mi.
Palabras en el aire

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