Decir basta. Presente. Hasta acá llego.
Y no morir en el intento.

¿Piensan a veces en la muerte? ¿Se imaginan muertos? Yo sí. No por un pensamiento suicida, sino más bien por pensar en si hice algo de mi vida o no, si le encontré un significado. Cómo me recordarán si es que me recuerdan. Qué dirían de mí. Pero más problemático aún, qué digo hoy de mí mismo.

Entonces cierro los ojos y recreo en mi cabeza los momentos significativos que me marcaron. No los que "deberían marcarme" sino los que lo hicieron. Porque hoy por hoy hay otros momentos de esos pero que para mi no son tales, porque pareciera que estoy en otra nube, evitándolos.

Y no, no está bueno. Sin embargo me sigo quedando quieto frente a todo eso, meramente como espectador. De mi vida, vaya ironía. Y como si de un simple juego se tratase, espero que me digan que terminó, game over.

Después me quedo mirando a las personas intentando responderme en qué piensan, si están felices, si se cansaron de hacer lo mismo, si reaccionaron. Lejos de cualquier respuesta conformista, condescendiente, satisfactoria. Sino con la verdad. Pero ya no le creo a nadie y la verdad se me hace que es mentira.

No sé a donde quiero llegar. Lo mejor sería irme a dormir, sabiendo que lo hago para no seguir pensando. Como si eso me llevara a algún lado.

Un pedazo de algo real, sincero, creíble.
Necesito creer.
En mí, en vos, en alguien.
Palabras en el aire