Parece extraño que mi vida acabe en un lugar tan terrible... pero tuve rosas durante tres años y nunca le pedí perdón a nadie. Aquí moriré. Cada pulgada de mí morirá. Todas mis pulgadas menos una. Una pulgada. Es pequeña y es frágil... y es lo único en el mundo que vale la pena tener. Nunca debemos perderla o regalarla. Nunca podemos dejar que nos la quiten.

Espero que, quienquiera que seas, escapes de aquí. Espero que el mundo gire y que las cosas mejoren. Lo que más espero es que entiendas lo que quiero decir... cuando te digo que aunque no te conozco y aunque quizá jamás nos veamos ni me ría contigo, ni llore contigo, ni te bese... yo te quiero.

Con todo mi corazón, te quiero.
Palabras en el aire

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