Triste, en soledad, aislado. Ajeno a todo entendimiento. Mientras mi cabeza me pide olvidar, mi cuerpo me reclama otra cosa. No te aplastes, no dejes que otra vez el egoísmo te quite la energía. Tal vez las cosas simplemente son como son y es hora de aceptar. Todos los deseos de que sea distinto, tal vez sólo una sensación, se desvanecen. Porque tu actitud, tu repentino olvido de todos los detalles y la ceguera de tu propia autocrítica no te permite ver cómo se desmembra lo que armaste alguna vez.

Siempre lo dije, y es que nada duele más que el sentirse engañado y confirmar los miedos de que todo sea una farsa.

Pero si algo me ha enseñado el ya haberme sentido así, es que no voy a permitir que alguien me vuelva a hacer sentir menos de lo que realmente soy. Y si vos querés perseguir tu orgullo, tu sinrazón y tu particular forma de creerte tu propio cuento, entonces es que aún no creciste lo suficiente como para cuidar algo tan frágil como el amor, y todo lo que viene con él.

Yo sé que, de una forma u otra, voy a seguir adelante. Y estoy tranquilo porque también sé que tengo la capacidad y madurez para ver y aceptar cosas en mí que me permitan crecer como persona, y no simplemente negar lo evidente y estancarme.

Duelen los olvidos, las situaciones pasadas que se invierten, los sacrificios, la desmemoria del afecto. Pero más me duele ver cómo esa ceguera te conduce directamente a estar sola, mientras sigas dejando que el orgullo, los caprichos y tu mundo irreal de valores pasen por encima tuyo. Tal vez por imposiciones, quizás por cicatrices de la infancia, o puede que nada de eso tenga que ver y sólo seas vos.

Yo, por lo pronto, defenderé el corazón de los míos y no dejaré que nadie se acerque a dañarlos, porque no creo merecer ese desaire.

Y mientras vos te inventás el relato que mejor te cuadra en tu cabeza, atrás tuyo una estela de oportunidades se perderá.

Hoy esto duele escribirlo y más duele confirmarlo, pero a veces sólo hace falta dejar de negar las cosas como son y hacer algo al respecto.

Lo aprendí hace mucho y es tan cierto como necesario: mi corazón no tiene que quebrarse por falta de cobijo en los demás.

1 comentarios:

Sara dijo...

Hace tanto que no pasaba por aquí... y me encuentro con dos frases lapidarias que guardo, con tu permiso para mí. "Defenderé el corazón de los míos" y "mi corazón no tiene que quebrarse por falta de cobijo en los demás". Espero que estés bien, te mando un fuerte abrazo desde Zaragoza.