Ausente del blog, y con ganas. Porque este espacio está tan lleno de catarsis, de tristezas expuestas, que acercarme a él es sinónimo de malestar. Pero es que estoy tan bien. Tan feliz. Tan lleno de miedos. Que hasta volver a escribir en el blog me asusta. Pero como vengo haciendo, en varios e infinitos sentidos, también quiero ver cara a cara a ese temor. Y poder transformarlo, adaptarlo, quizás darle nueva vida o llenarlo de pequeñas sonrisas sin borrar lo triste que hay detrás de cada historia.

Este blog también está lleno de eso. De esperanzas, de recuerdos, de futuro, de lo posible. De lo innato que siento aunque a veces vea todo de manera negativa. También lo lindo está dentro, queriendo todo el tiempo salir a expresarse. Para dar fe que sí se puede, que si uno quiere, algo se puede hacer.

Desde esta diminuta ventana rodeada de paredes grises y asfalto, puedo ver, si levanto la vista, al cielo abriéndose paso ante el rayo de Sol que viene rechazando días de lluvia. Es un pequeño asomo, casi disperso, pero que alcanza para robarme un suspiro y sonreír mientras lo describo. La música, fiel compañera de caminos, ahora también está a mi lado. Dejando fluír entre acordes de un piano tantos sentimientos encontrados.

Y es que a veces se necesita tan sólo eso, un pequeño hueco donde depositar una esperanza. Donde detener el tiempo aunque suceda implacablemente. Es ahora, en este instante, en que me encuentro. En paz, conmigo, sin estar ausente del resto. Y es loco pensar que podría sentirme así en medio de esta locura de ciudad, tan alejado del verde y del silencio que me vio crecer. Y aunque cuesta más, se sigue pudiendo. Porque el ruido poco tiene que hacer si uno por dentro sabe silenciarse.

De repente se detienen las ganas de seguir escribiendo. Y me arremete el abrir la puerta y salir, darle un abrazo al viento que acaricia los árboles, que intenta despertar al mundo tan somnoliento. Ahora yo soy el que está despierto, y brindo por eso, por estar vivo. Lleno de posibilidades.

Hola, sólo pasé para decirte que no te olvido. Gracias por estar ahí.
Palabras en el aire

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