Paremos un poco, detengámonos y asomémonos a la ventana, sea de tu casa o del colectivo. Sea el balcón de tu departamento o en el semáforo de esa esquina que pasás todos los días. Paremos. Y mirá hacia arriba, a las nubes que son fiel testigo de tu día a día, al Sol que te acaricia por las mañanas mientras vos entrecerrás los ojos. A aquellos pájaros volando en V hacia algún lugar.

Paremos y contemplemos, por un instante, el cielo que nos abarca. Y decime si eso no te da paz.
Palabras en el aire

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