¿Nunca observaste a alguien sin que lo supiera? Un anciano sentado en el autobús, unos niños yendo a la escuela, o alguien esperando. Y de repente ves que algo los ilumina, y sabes que no tiene relación con nada externo porque eso no ha cambiado. Se vuelven más reales, cobran más vida.

Si miras a alguien el tiempo suficiente, terminas por descubrir su humanidad.
Palabras en el aire