La tarde se acomodaba junto a las personas sentadas, otras caminando, recorriendo el césped y mateando entre anécdotas, juegos de naipes y risas. Y entre todo eso, uno mismo flotando entre ese aire. Personas desconocidas que ya no lo son, otras de tiempo atrás que vuelven a una tarde compartida y la vida misma que a cada uno llevó por su lado, juntándonos otra vez. Toda esa fuerza no buscada pero sí encontrada. ¿Y qué pasa? te das cuenta que dentro de la misma magia encontrás cosas a punto de quebrarse, sosteniendo una mentira soluble pero negada. Gente herida por las cosas que le suceden y las ves sonriendo trivialmente como si eso sanara las heridas abiertas. Y es la vida que se transita. Igual a como uno la recordó.

De todas maneras algo se mantenía intacto. Y era el nexo que nos tenía a todos ahí, colmados de felicidad por su felicidad y dejando lo demás de lado. Ya no importa nada más, el día se termina y cada uno vuelve a su vida rutinaria. Pero por un momento, tres días intensos, mi menté volvió a un pasado adolescente donde éramos los mismos de siempre, sin problemas por delante y con una ronda de mates que nos daba a cada uno un sabor a nostalgia, a risas, a calma.


Lindo día para despertarse. Lindo nexo que ya no está.

Y sigue la magia :)

www.laescocesablues.com.ar

La Escocesa en Las Grutas

Siento que desde hace tiempo estoy perdiendo la humanidad que llevaba conmigo. Sonrojarme, ilusionarme, sensibilizarme, encontrar en los detalles la magia del Sol amaneciendo. Cosas que me diferenciaban del resto, que me mantenían absorto en silencio contemplando mi vida, y la de los demás. Dejándome tocar por las felicidades ajenas, haciéndolas propias. Y hoy, quiero sentirlas, impregnarlas en mí pero me cuesta traducirlas en sensaciones. Hace tanto que no lloro. Ni por dentro, ni por fuera. Estoy seco. Como si ya no me permitiera el dejar que las cosas me afecten, como si estuviera mejor así, ausente.

Hasta me cuesta escribirlo. Y eso me asusta. Porque me lleva hacia el rumbo que jamás quise darle a mi vida, ese en el que soy sólo una roca sin que nada la perturbe. He ido al mar en este mes y medio más de una vez, a ese hermoso mar que me conectaba con lo más profundo en mí, y no sentí la misma conexión de entonces. Es como si estuviera apagado por dentro, asustado, absorto en nada. Ultimamente siento que estoy tan lastimado por dentro que llegué al punto de defenderme antes que algo suceda. Hace muy poquito recibí una noticia hermosa que no pude disfrutar como me hubiera gustado. Y alguien se largó a llorar, y yo lo miraba como diciendo 'por qué yo no puedo?'. Y esto me pasa con todo. Estoy pero no estoy. Ausencia total.

Más pasa el tiempo y más me alejo de quien era. Me desconozco, y no me gusta esta sensación de no poder largar lo que me pasa. Hasta extraño el sentirme deprimido, porque al menos ahí lloraba y me sentía más humano. Ahora me siento indiferente, inerte. Acabado.