Y entonces me encontré igual de desnudo que entonces, juntando papelitos que dijeran algo de mí, de vos, de alguien. Pocas veces se extrañan tanto los abrazos, las palabras de aliento, el "todo va a estar bien" que nunca sabemos por qué nos consuela. Quizás por quien lo dice. Me acuerdo de tu cara y me sale sonreír aunque al rato esté triste, en ella veía parte de mi vida, que ahora es nada. Solo un recuerdo tuyo y uno mío, y tal vez tan solo mío.

Es difícil poder detallar los instantes que nos hicieron felices, quedan más presentes los otros, los que nos erosionan una lágrima un día de Sol de un Lunes cualquiera. Sin entender por qué, para qué. Tus palabras fueron un bálsamo que no llegó a sanar la herida porque la cerré antes de que existiera. Sin darme cuenta que el daño ya estaba hecho, que hoy te recordaría y me angustiaría ese recuerdo. Que siempre vivo del ayer.

Se me entrecruzan en el corazón tus ojos junto a su boca frente a las uñas pintadas de quien nunca se las pintó. Y es un mapa mental de todas las mujeres que me lograron definir hasta hoy, sin tener bien claro el resultado. Risas disparadas a gente triste, canciones que jamás nadie oyó, viajes de largas horas para su encuentro, un llanto en medio de la calle y alguna noche fría de facultad repitiendo la misma estrofa. Todo junto y nada a la vez, historias desvanecidas en fracasos, puntos suspensivos que nunca cerraron. Y extraño mi vida, la fiel, la de los sentimientos no escondidos, la del cursi al que poco le importaba lo que dijeran de él.

¿En qué momento se perdió? ¿Con qué sentido? A quién le importa acaso. Si para saberse entero uno tiene que dejar libre al corazón, si para volver a confiar uno tiene que olvidar su pasado, si para sentirse orgulloso uno tiene que hacer algo que lo valga. Son todos pedazos que si los junto no logran ser ni siquiera una parte de mí, porque a medida que todo siguió me fui desquebrajando, y estoy más perdido que nunca. Y nadie me toma de la mano para decirme que todo va a estar bien. Y probablemente la suelte. Porque ya no creo en nadie más, porque el día que quebraron mi confianza nadie pudo volver a ganársela. Porque desde entonces intento volver a sentir. Que sí, que alguien existe, que no es verdad que el mundo se me desarma en cada paso.

Vacío, desde que no logro dejar que alguien me cuide. Vacío, desde que cerré las persianas. Vacío por elección, por ingrato, por abstracto. El espejo dejó de mostrarme lo que no ven los ojos y ya no busco encontrarlo. Apago la luz y salgo a la calle, más desorientado que entonces. Sin nadie que lo vea. Uno más en la larga lista de desolados, de imberbes, de fracasos con pies. Un día cayó la inocencia y desde entonces todo me parece ruin, desalmado, lleno de mentira. Enojado con el mundo por ser tan despiadado. Un ausente en la lista de convocados.

Mañana me voy a despertar y a darle play al rutinario casette de todos los días. La gente hablará del clima, de los políticos, de la inseguridad, de plata, de títulos universitarios, de trabajo. Todos darán play inconscientemente, y nadie se quejará por los pocos verdaderos amigos, por el desaire de la persona que amás, por la falsedad de los buenos días a quien nos jode la vida, por no poder llorar en un hombro, por tener que hacerse un té sin que nadie se lo lleve a la cama. Y yo voy a mirarlos con tristeza, y sumarme a todas esas charlas.

Junto los papelitos que con suerte encuentro guardados en algún cajón, y todos me devuelven la misma figura, una foto rota en mitad de la sonrisa. En mitad de la mirada. En mitades, como un fiel reflejo de lo que siento al despertar. Ser una mitad, algo a medias, sin brillo ni contraste, sin largas carcajadas, sin vos.

Y sin fuerzas para cambiarlo.

7 comentarios:

Bárbara dijo...

Me siento tan identificada con todo lo que escribis, que estuve mucho tiempo leyendo y es increíble. Y lamentablemente también le doy play a ese mismo casette y no me permito un tiempo para pensar en todo eso que me está faltando.
No te sientas solo, porque personas como yo que leen ésto y piensan que les pasa lo mismo, debe haber miles.
Te mando un beso!

Perdida dijo...

Mares en calma, tempestades en el corazón...
Quizas ahora más que nunca deberias intentar ser agua, adoptar la forma que sea necesaria en cada situación, aprender a vivir y sobrevivir...
Buscando una brújula...

Gracias...por estos momentos de silencios y lectura..

.A dijo...

pues saca las fuerzas de debajo de las piedras.. yo te dejo las mias ,
y tu sal a su encuentro !
o sal a por lo que de verdad te haria feliz..

Quijo dijo...

"Mañana me voy a despertar y a darle play al rutinario casette de todos los días".

Suele pasar, que se nos queda esa extraña sensación de repetir una y otra vez lo mismo, la sensación que todos los días parecen iguales y que cada vez, tienen menos sentido. Esa sensación de encontranos perdidos, de pensar que ya no podemos cambiar nada, y lo peor, que no nos quedan fuerzas ni ganas para hacerlo.

Pasa, que nos apagamos, que nos dejamos marchitar, que seguimos el ritmo de las otras gentes, porque "el mundo sigue girando" aunque para nosotros esté más parado que nunca...y pensemos que ya nunca va a ser igual, y en realidad, puede que eso sea cierto, ya nada será igual, porque ahora, tenemos la puerta abierta, la oportunidad de volver a empezar ( una vez más, ya sé) y de partir de cero, donde miles de historias nos esperan allá fuera y donde todo está por llegar.

Natalia dijo...

A lo mejor no cambia nada que te diga algo, porque se que no me querés escuchar y que todo te suena a lo mismo.

Una vez te dije que víctimas son los nenes de Haití y lo mantengo, no te auto compadezcas, no te tengas tanta lástima todo el tiempo.

No hagas que una mujer sea tu vida, porque tu vida sos vos, tu vida es tuya. Y si una mina se va, te deja -o a lo mejor simplemente busca otra cosa- enojate si te hace bien, hablale, puteala, gritá, lo que te haga bien, se más humano y no te reprimas tanto.

No te encierres en lo triste que es estar solo, y date cuenta que no lo estas, no te victimices diciendo que siempre es igual, que todas son iguales, que bla bla bla, a lo mejor vos tenés que modificar algo, porque sos el factor común de todos esos fracasos.

A lo mejor deberías pensar más en vos, ponerte las pilas, tratar de ser feliz. Tenés millones de cosas que valen la pena, que no se encuentran en otras personas, cosas que te hacen ser único. Hacelas brillar, no te encierres a llorar porque no ganas nada.

La vida vale la pena, la vida es eso, VIDA y está para que la vivas, no para que te escapes.

Querete más, mucho más.
Te quiero.

Sigma dijo...

Uf, una enormidad de cosas que decís ahí las siento y las he sentido. Sobre todo el hecho de ser algo fragmentado, una mitad... alguien que por elección es vacío.

Primera vez que vengo por acá y está muy bueno.

Saludos, Tincho

El alter ego de Mabel dijo...

cuando no hay fuerza para oponerse, hay que tirarse de palito y tener la esperanza de salir por el otro lado