No se bien qué me pasa, por qué tengo esta sensación de tristeza, de inerte calma. De pensar que las horas se pasan muertas entre mis manos. Ayer besaba tus labios y sentía cómo el pecho se arrugaba, una angustia indescriptible se apoderó de mí y lloré. Como hacía rato no me pasaba. Realmente no supe por qué lo hacía, no te mentí entonces. Y sigo sin saberlo. Sólo puedo sospechar, argumentar, darle forma a la ocasión.

Y todo conduce a mí. A mi vida. A sentirme a los 33 años inútil, con miedos, con la cabeza bajo la tierra. Pero sigo sin saber por qué. Estoy viviendo cambios y analizando mi vida con ayuda de alguien que no sea ni amigo ni conocido, años de decirme a mí mismo que necesito terapia. Y la necesito, y me hace bien hacerla. Sin embargo siento que este proceso en ocasiones me opaca. Es como si el repensar mi vida me encontrara cansado, sin la esperanza de saber si puedo cambiar mi estado de tensa calma a felicidad.

Y aunque sé que la felicidad es de a ratos, son momentos, no un estado... siento muchas veces que no soy feliz conmigo mismo. Que me boicoteo cuando parece que puedo estar bien. Es como si sintiera que no lo merezco, que no vale la pena. Será que estoy muy acostumbrado a sentirme así, diría mi analista. Años de plantearme la vida de este modo. Puede que sea cierto. Pero eso no me quita la angustia que vengo sintiendo últimamente.

No sé si es la rutina, el sentirme muchas veces solo, el haberme desencontrado con partes felices de esta realidad. El extrañarte en este camino juntos que me encuentra durante el día en soledad. No sé si tiene que ver con eso. Probablemente no. Pero me pone triste pensarme en el hoy. Como si todo lo que veo en mí lo desconociera, como si quisiera cerrar los ojos y remontarme a momentos de ingenuidad, de encontrarle las cosas buenas a todo y sólo ver alegrías donde ahora veo posibles tristezas.

¿En qué momento me volví tan negativo? ¿por qué no puedo recuperar la fe en mí, en los demás? ¿es parte de esta locura que se vive a diario en la que lo humano se perdió completamente para dar lugar a lo banal?. Extraño la paz de encontrarme rodeado de verde, de tomar mate con un amigo en medio de la tarde sin estar apurado por hacer otras cosas, de encontrar ese hueco en el día para disfrutar del día. Y de nada más. Porque el resto es basura.

Vivimos atentos a todo, actualizados, con una sobrecarga de información que siempre nos hace sentir retrasados del resto. Y en esa inercia se pierden todos los detalles humanos que tenemos. Es estar hablando con alguien y saber que esa persona está pendiente de su celular, de los mensajes que le llegan, porque no es posible pausar al mundo por un rato. No se puede ausentarse de los demás.

No me banco la realidad que vivimos. No me banco que al mundo le importe un pito el de al lado. No me banco que todos tengamos miedo de interactuar con alguien, de desconfiar, de sentir que tenemos que prevalecer por sobre el otro. A este mundo lo veo tan poco humano que me asusta. Y mi ingenuidad se perdió completamente, ya no confío en la gente, siempre siento que me van a fallar. Que no merezco que estén a mi lado. Que está bien que todo sea superficial.

Todo esto sólo son palabras. Renglones que se acumulan unos sobre otros y no llevan a nada. Ironías. Mientras me recuerdo disfrutando de un buen disco de música, bailando solo, haciendo mímica de estar en una gran banda frente a un estadio repleto de gente. Siendo feliz con esa mentira. Mientras me recuerdo mirando una bella película, con las luces apagadas y desconectado de los demás. Mientras me recuerdo disfrutando de cosas que me gustaba hacer y que hoy las puedo hacer, pero las veo cómo una pérdida de tiempo.

¿Qué nos pasó? ¿a dónde se fue todo lo simple?.
Me pesa la realidad que se vive. Y tengo miedo de no poder nunca más disfrutar. De mí, del resto, de lo humano que ya no está.