De la forma que lo creas, que lo entiendas o que lo sepas canalizar. De tu mano. No todos los días se aparece frente tuyo una sonrisa que te devuelva las certezas, que le haga cobrar sentido a un nuevo despertar. Que te llene de preguntas. Y no siempre se puede caer en la cuenta y contemplarlo, porque estamos distraídos, inertes, cabizbajos. Por no prestar atención.

Hay días en los que todo parece ir mal, y a eso nos adaptamos, caminando por el borde de la acera apegados a la pared, casi escondiéndonos. Y bajamos la vista, los sentidos y el latir. Mientras, quizás, a nuestro lado... acaba de suceder un milagro. Una risa espontánea, una mirada cómplice, un engaño a la soledad. No siempre se está con los sentidos alertas, pero siempre se puede vibrar con intensidad.

Vibremos, con la canción que de mejor humor te ponga, con los mates compartidos con esa gente que te quita la seriedad, con el aire dándote en la cara, con la dulce manía de observar. Al vecino, al compañero de laburo, a la chica con la mirada perdida en el ventanal. Observar y detenerse por un segundo, o varios, a contemplar. Y decime si ese ratito no te hace sentir más vivo, más real, más acorde a lo que te rodea día a día.

A veces estamos tan ensimismados que nos olvidamos de lo humano, de los que tiemblan como nosotros, de los que sueñan en soledad.
Seamos nosotros en ese rato, nosotros y todo lo demás.

5 comentarios:

Nadia Alejandra dijo...

¡Qué lindo, Ale! Me encanta leerte :)

Fleur dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fleur dijo...

De los que sueñan en soledad como nosotros...
Lindos acordes.

Laura C. Viara dijo...

En sintonía con los pequeños grandes momentos de sólo ser.. Beso grande!

L.C. dijo...

Me ha encantado! Porque siempre es un placer venir y leerte :D