Desde este lado del mundo, suena mejor. La melodía que sale de tus cuerdas vocales y le dan forma a este amor. Para qué atravesar continentes, para qué deslumbrar al mundo con tu color. Quiero quedármelo conmigo, arroparlo de emociones, guardarme tu calor. Privar a todos de tu dulzura para llevármela conmigo a todas partes.

Pero no puedo. Se me sale de las manos tu risa, el regocijo de verte atada a mi mano como un océano incalculable. Como un huracán que arrastra todo. Te me resbalás por los poros, es como si todo el tiempo te fueras de mi lado y al mismo unísono me llevaras con vos. El mundo está donde estén tus ojos, y si ese horizonte se desdibuja yo quiero hacerlo con vos.

Cuento anécdotas que te nombran y nadie cree que sea cierto, como si todo fuera un cuento. Y a veces lo creo, me despierto sonriendo y es de recordar tu forma de decirme las cosas. Tu manera de hacérmelo ver. Pero otras, las peores, me desencajan. Me hunden. Porque tendemos a lastimarnos sin ver lo que nos une. El mismo camino, el mismo latido que te falta a vos y que se corresponde en mí.

La poca claridad que nos alumbra a veces no nos deja pensar. O mejor dicho, sentir. Y cuando eso pasa, pierdo el horizonte, se me nubla el camino y no puedo tocarte. Te me vas lejos y desdibujada. Es ahí cuando una fina capa de dolor me atraviesa, cuando siento que te me vas sin siquiera saberlo. Y me enojo, me frustro, me siento solo. Me hacés falta. Extraño matear por las tardes con vos, ir a ver una peli juntos, aburrirnos de pasar tanto tiempo ensimismados. Compartir momentos. Del día, de la noche, y por qué no de todas las estaciones.

Esta vida sin vos, aunque de a ratos te aparezcas, hay días que no sé cómo llevarla. Que me canso. Que odio no verte en todo el día. Quizás porque ahí salta a la vista que no sé qué hacer con mi tiempo libre, quizás porque vos eras parte de ese hacer. Pero sobre todo, porque te extraño, porque extraño las dulces palabras que nos decíamos cuando estábamos juntos.

Ahora estamos cansados. Porque llega el fin del día y ahí nos encontramos, cada uno con sus pensamientos solitarios, cada uno con su compartir sin notarlo. No es la vida que imaginé tener cuando mi boca encontró la tuya, no me esperaba sentir así como me siento hoy. Otra vez el choque de expectativas con realidad hace mella en mí. Y no sé cómo cicatrizarlo.

Te extraño. Y necesito tiempo a tu lado para contrarrestarlo.

3 comentarios:

Talita dijo...

Hola Ale! qué es de tu vida querido?

Laura C. Viara dijo...

Alee!! Hay vida en cuadernos y bitácoras llenas de ideas, dudas, locura y palabras poco corajudas. El otro día estuve a punto de.. Será q ando falta de confianza para publicar. Capaz quién te dice.. Me das el empujoncito q necesitaba.
Tus palabras siguen tan dulces como siempre, haces de tu angustia algo bello para compartir.
Beso grande!

sinparaguas dijo...

Muchas veces hay tanto paralelismo en las historias de la gente y, sin embargo, cada uno las vive con una intensidad y unas formas que son únicas.

Mucha suerte y que se pueda contrarrestar todo para que vengan días que no te dejen sabor agridulce. Paciencia.

Un beso