Nuevamente, como un patrón de conducta, estuve a un clic de cerrar blog, cuentas sociales y borrar mi huella de este vasto mundo llamado internet. Otra vez. Como escapando de una realidad que se me avecina, buscando quién sabe qué solución. Yo no lo sé tampoco. He pasado por esta experiencia otras veces, he desaparecido de internet. Pero siempre he regresado. Porque dejar la web es como dejarse uno también, si todo lo que uno vomita acá es parte de quien uno es. O quiere ser. O no quiere ser. Sé cómo me sentiría si lo hiciera, y sé que volvería al poco tiempo. Es como esas personas que para dejar atrás un problema, se toman el vuelo más lejano y vuelven a empezar en otro lugar. Como si los sentimientos y las marcas que cargamos no vinieran con nosotros. Como si sólo el contexto diera relevancia a lo que nos pasa.

Por eso acá estoy, otra vez, escribiendo en este espacio. Un lugar lleno de cosas mías, repleto. Un lugar donde quedo vulnerable ante personas que no me conocen, evitando que las que sí me conocen, sepan de su existencia. Quizás para no tener que mirarlas a la cara y quedar vulnerable ante la pura verdad, ante sus ojos, ante el silencio de la inmensidad. Que lo abarca todo. Siempre que pasé por esta situación, fue porque me sentía intruso en este mundo de hoy. Ajeno. Porque verlo me duele, no me gusta lo que hay, en lo que se está convirtiendo. En cómo las personas cada vez se miran más a sí mismos, y dejan de relacionarse con lo que los rodea. Sea la luz del Sol que entra por la ventana, o la brisa de ese viento que no media palabra, o el abrazo sincero del que está a tu lado. Todos están más concentrados en la apariencia, en lo banal, lo superfluo, lo que nos entretiene la mayor parte del tiempo, dejando de lado lo importante.

Ese es el mundo en el que vivimos hoy, y somos parte nos guste o no. Todos, yo también. Pasa que por mi propia manía de observar y observarme, he logrado darme cuenta algunas veces de esa locura. Y cuando lo hago, siento que soy el único, y cuando me siento el único el mundo se me viene encima. ¿Pero puede el mundo derribar esto que siento? Y si acaso pudiera, ¿algo cambiaría?. Es por eso que esta sensación de desaparecer se arropa de mí cada tanto, porque siento que no alcanzo a superarla. Desaparecer de internet viene a ser algo así como desaparecer del mundo real hoy en día, pero no lo es. Porque detrás de este monitor estoy yo con mis manos frías, mi pecho respirando entrecortado, mis lágrimas mojando mis mejillas, y mi angustia sin consuelo. Y también quisiera que esto desaparezca. Que el clic arrase con todo.

En estos días empiezo terapia. Algo que me debo hace años, que siempre sentí que necesitaba. Es probable que sea menos liberadora que cuando escribo acá, menos íntima, menos sincera. Pero probablemente sea más real, más cruda, más palpable. Y puede que por eso haya estado retrasándola. Porque la realidad no me gusta, no quiero aceptar que uno tenga que vivir con pocas expectativas en la vida para sorprenderse y disfrutar. No quiero aceptar que quizás tenga que estar solo. No quiero aceptar que la hermosa manera en la que nos tratábamos y todo lo que hacíamos juntos esté desapareciendo. No quiero aceptar que vos también sos parte de esa parte del mundo que no me gusta ver. O aceptar que también lo soy yo.

Creo que esta es una de las cosas más sinceras que me ha tocado escribir. Anoche lloraba en silencio bajo la almohada preguntándome por qué todo se transforma irremediablemente. Por qué las personas nunca logramos poner lo importante sobre el resto de cosas. En qué nos distraemos tanto, qué nos falta que necesitamos esa distracción. Muchas veces me respondí que era a causa de la soledad. Pero aún teniéndonos lo hacemos. Y no entendía cuál sería la razón entonces. Y ahí, en ese efímero instante, quizás lo entendí. Probablemente nos sintamos solos. Puede que ni vos ni yo hagamos sentir al otro parte nuestro. Puede que todo sea por eso.

Puede que la vida se base en esa premisa. En tu mano y en la mía. Juntas. ¿Acaso el mundo entero no busca lo mismo? Relacionarnos, sentirnos parte de un algo. Y ahí radica el mayor problema que encuentro hoy al observar a la gente. La gente no está triste por una crisis mundial, no está triste por la contaminación, no está triste por la desigualdad entre los que tienen y los que no. Estamos tristes porque cada vez estamos más aislados, tan ensimismados en nosotros que buscamos en cualquier parte lo que probablemente tengamos frente nuestro. Si tan solo recuperáramos nuestra humanidad, esa que llevamos dentro. Otra sería la historia.

Este blog seguirá existiendo. No sé si de esta manera o de otra, porque tengo pensado preparar un lugar que contenga todo. Lo que escribo, lo que me gusta, lo bizarro de mi vida, lo divertido, lo extraño. Una página que no sólo contenga la parte más triste de mí, porque no estoy hecho sólo de eso. Lo que me da miedo. Porque es probable que lo bizarro y superficial sea más interesante que todo este manojo de reflexiones que aburrirán a más de uno. No lo sé aún. La única duda es si incluir al blog ahí o dejarlo en este espacio único que siempre supo tener.

Sea de la forma que sea, acá sigo. Intentando en esta nueva etapa, descifrar con ayuda extra esa maraña de cosas que me pasan por dentro y que no logro resolver solo. Quizás eso ya sea todo un cambio. Aceptar que necesito ayuda para hacerlo. Y vaya si la necesito. También aceptar que el amor me permitió abrirme a partes cerradas de mí, y animarme a mejorar. A ser mejor persona. El amor está en todo, ojalá nos diéramos cuenta más seguido. Y dejemos de relegarlo en cosas tan superficiales.

4 comentarios:

Nadia Alejandra dijo...

Aún si te hubiera dado el arranque de desaparecer de Internet, de cerrar tu blog y todas tus redes... las huellas que has sabido dejar en quienes se han acercado a ti son imborrables. Y a fin de cuentas, esas son las marcas que verdaderamente importan.

Un abrazo, Ale. No estás solo en esto :)

Carolina Miguens dijo...

Brindo por que te quedas... brindo porque no te fuiste...

gracias por seguir ahí, tan sensible y tan vos...

el resto seguiremos acá... tan nosotros y tan sensibles...

Franco García Bailez dijo...

Ale! Me parece que el otoño me devuelve por estos lugares, justo acabo de escribir algo breve y en parte similar.. Y como para ganarle un poco a la distancia que pone "internet" y agradecerle el permitirnos leernos, cuándo nos juntamos a tomar unos mates? Un abrazo!

Mica dijo...

No se si es casualidad o que pero el video que compartiste hace 5 minutos que acabo de verlo antes de entrar a tu blog. Y creo que es muy cierto, supongo a veces estamos tan metidos en las pantallas brillantes que nos apartamos demás de lo que es real.
de todo lo que mas me llamo la atención.. "Porque la realidad no me gusta, no quiero aceptar que uno tenga que vivir con pocas expectativas en la vida para sorprenderse y disfrutar." ¿Ese es tu limite? ¿Esa es tu perspectiva? Ale se que sos mas grande que yo y el concejo que te voy a dar es estúpido, pero si tenes 5 minutos haceme el favor de salir afuera pararte en un parque, mirar el cielo o lo que sea, este tu mundo, esta es tu vida, pensalo.

"Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran.
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz.

Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable.
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono.

Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera. Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a si mismas, a crecer y a fortalecer su interior.

Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor
y se enamoran de una forma maravillosa."

TERESA DE CALCUTA

y si te enamoraste y las salidas se van cerrando, agradece haberte enamorado y tira para adelante. Éxitos en tu terapia, siempre hace bien escucharse. Mi comentario es enorme pero vale la pena por que hace mucho que no pasaba por acá. Mucha luz.