A veces se me da por decírtelo, por romper el hielo que me atraviesa desde hace años. Junto las ganas para derrocar los miedos y me aguanto. Exhalo el aire mientras me preguntás qué me pasa, la razón de mi suspiro. Y hago un chiste a tiempo, para desviarte del asunto y hacer de cuenta que nada está pasando. Y por dentro, mientras tanto, pasa todo. Las ganas de abrazarte hasta quedarme sin fuerzas, de pedirte que te quedes conmigo para toda la vida, de pronunciar esas dos palabras que requerís y jamás te digo. Aunque las sienta, aunque la avalancha de emociones se me venga encima. Es terror a volver a decirlas y cargar con una posible derrota, víctima del pasado. Desisto de quedarme vulnerable ante la persona que más podría apreciarlo.

Y es que pasan los años, 33 para ser más exactos, y hay cosas que no cambian mas allá de las experiencias. Cometo los mismos errores y padezco los mismos miedos, fruto de años de amargura por desencantarme con el ser humano. Por sentirme ajeno a la vida que viven todos, por parecer de otro planeta, por quedarme del lado de afuera de la fiesta. Y aunque elijo hacerlo, porque no me gusta lo que hay dentro, lo padezco. Siempre se padece el sentirte abstracto ante el resto del mundo.

Pero a veces, en ocasiones, hay personas que te cristalizan. Que te vuelven real. Que quieren todo con vos. Y ahí, en ese preciso momento de gloria impensada, vuelven los fantasmas y decimos que no. No podemos darnos el gusto de volver a caer. Y no nos damos cuenta que vamos a caer igual si no nos dejamos tocar el corazón. Si no permitimos darle la oportunidad a alguien de entrar en nuestra vida, de invitarla a un café, de partir la última porción de torta para dos.

Dos palabras. Que significan el mundo entero en ese efímero segundo.
Gracias por hacerme sentirlas, aunque aún no sea capaz de decirlas.

2 comentarios:

Carolina Miguens dijo...

ay... pero que lindo esto... pero ojo

cita:
"Ofrecer amistad al que busca amor es dar pan al que se muere de sed."

Garcia Marquez

M. Jimena Gómez dijo...

Me conmoviste mucho.
Dilas, se puede :)
Un abrazo, Ale