Lo que me está costando, lo que me costó y lo que me costará. Aristas de un presente que se extiende desde hace pocos años, cuando me desencanté de un montón de personas. Y lo más grave es que sigo confiando, es que me sigo entregando y creyendo que quizás hay alguien a quien le importa. Pero vivo desilusionándome una y otra vez, y cada vez me doy más cuenta de lo difícil que es. Llegando a creer que es imposible.

Dicen que vivo la vida con una ingenuidad bastante idiota para mi edad, que veo todo con ojos de un niño cuando ya debería mirar todo con ojos de grande, con seriedad, miedo y desconfianza. Lo que no saben es que mi ingenuidad no es producto de mi inocencia, sino que elijo cada día no convertirme en esa persona fría y sin sentimientos que cada vez aflora más en el común de la gente.

Esos sabios que crecieron y que saben los secretos y entreveros de las cosas. Esos sabios que ya no sufren, porque saben salir ilesos y de ser posible lastiman sin dejar huellas. No quiero convertirme en esas personas, pero peleo día a día por no hacerlo, porque el desencanto de encontrarse con la gente cada vez es mayor. Y todo empuja a que uno se cierre, a que uno ya no quiera creer en nadie.

Lo triste es que dentro de todo este proceso sigo creyendo en la gente, y dejo de creer en mí. Vaya ironía, pero la vida está plagada de ellas.

Yo no sé, quizás como siempre vivo fijándome en cosas que nadie se fija y por eso me afectan. Pero pareciera ser que a nadie le importa nada, que todos viven dentro de esos modismos sociales de ser políticamente correctos, de buscar las excusas perfectas y de no dejar que la reputación de uno pueda estar en duda. Siempre exquisitos, siempre a la ocasión, siempre bien parados. Nunca sencillamente humanos.

4 comentarios:

Julieta en jumper dijo...

Pucha... cada vez más la gente se preocupa por sí misma.
Pero hay destellos, hay en el medio del resto un par de lucesitas que alegran la vida. Paciencia, seguro ya van a llegar. No pierdas esa "ingenuidad", de lo otro no se vuelve y no trae para nada felicidad, y sino mirá la caripela que suelen tener!
Un beso!

Manuela dijo...

Es fácil identificarse con todo lo que dices. Te comprendo y sé lo que se siente. A veces, lo único que se necesita es saber que no eres al único que le pasa. Pero si tu ser te lleva a actuar así, es complicado ir contra natura y ser frío...aunque entren ganas de serlo.

Ánimo.

Anónimo dijo...

Hola Ale, siempre te leo, en silencio pero hoy tengo que decirte que es reconfortante encontrarme siempre en tus palabras. Tal vez hoy mas que otras veces. No sos el único que sigue creyendo. Besos de luz, Luli

Ale dijo...

Gracias Luli, creo recordar que me has dejado algún otro comentario en otra ocasión, y siempre se agradece :)

Ojalá nunca dejemos de creer, que no maten esa lucecita que vemos cuando el mundo está apagado.

Besop